Ignacio Rodriguez

IGNACIO RODRIGUEZ



Natural de El Tigre, estado Anzoátegui, parroquia Edmundo Barrios, es intérprete de música llanera desde los tres años de edad, y desde sus inicios en la escuela ya interpretaba canciones de Reynaldo Armas en actos escolares tanto dentro de la escuela como en los múltiples eventos organizados en la municipalidad de allí una de sus más recordadas presentaciones a los 4 años en el estadio Patón Carrasquel, cuando se acredito los aplausos de una multitud con la canción Paloma blanca, desde allí se destaco en la difícil pero fructificarte tarea del canto, todos los años en cada acto escolar desfilaba por la tarima este niño.

Hijo de un músico autodidacta y también compositor, y de una madre pariaguanera que lo arrullo con canciones, no en vano siguió perfilándose en la canción hasta llegar al liceo San Antonio de El Tigre, y allí participo en 4 festivales internos obteniendo un Segundo Lugar y el año 1996 se hizo ganador de La Voz San Antoniana lo que le abrió una brecha mas y participo en la Voz Liceísta, siendo allí también el ganador de este importante festival que promueve el Ministerio de Educación, desde allí empieza a participar en actos culturales, en la plaza Bolívar, en otros municipios hasta que empezó a cantar como cantante de planta en sitios nocturnos fiestas y ferias de pueblos y simultáneamente participo en festivales de gran trayectoria como el Gavilán De Oro en Santa Barbará de Barinas, el Novel en Bolívar, El Tigre De Oro, y el año 2005 se hace acreedor en el renglón Mejor Pasaje Sabanero en el Festival Internacional Panoja De Oro, abriéndole la puerta de los medios de comunicación tanto radio, prensa, TV y portales en internet, canto en los programas de Venevision y otras TV locales, es válido destacar que ha tenido una marcada participación social, colaborando con diferentes instituciones educativas como jurado calificador en festivales internos, en diferentes colectivos culturales también ha manifestado su punto de vista y su experiencia la ha compartido con cantantes noveles, graba su Primer Disco, sonando un tema titulado “La Clave De Un Llanero”, lo que le permitió agarrar un lugar dentro del renglón de folkloristas nacionales, fue maestro de música en la escuela Bolivariana Indígena Santa Clara el año 2007, siendo también propulsor a que sus alumnos se acreditaran de primeros lugares en los encuentros de saberes donde se presentaron, ha participado con la línea política en calidad de colaboración en actos conmemorativos del Bicentenario, en tarimas presidenciales también ha sumado un ápice de folklore a través de sus letras para el arte y el pueblo, ha participado activamente como jurado, como colaborador en la gran explosión cultural Bicentenario en el estado Anzoátegui, con el gabinete de cultura estadal, y es este contacto con la gente lo que le dio estimulo para traspasar la frontera y también a Colombia llevar la música venezolana, en la gran mayoría de los grandes escenario ha tenido participación y se mantenido como uno de los cantantes de larga proyección dentro del canto criollo, es poco lo que se puede escribir con el largo trayecto de luchas y largos viajes que ha tenido que vivir para buscar un sitial, y es propicio el momento para agradecer y felicitar esta plataforma (CENDIS) estimulándolos a seguir multiplicando sueños…


Está uno agarrando una camaza de agua a orillas del río Caris, cerquita de puente Chori, para regar unas matas de tabaco y un maicito pollón, que retuercen las hojas con esta ida y venidas de agua que a ciencia cierta no se sabe, cuando es ciclo de lluvia o arrecia la sequía, y entre las sombras del sol rojizo de la tarde moribunda, en la puerta del alambrado un jinete le saca la pierna a la silla de la montura.

El caballo forrea, las perdices se espantan y vemos que se acerca una figura, una estampa de llanero, con la jerarquía del hombre que nace en la Mesa de Guanipa.

Se le oye silbar y al estar más cerca, saluda gritaíto y sabemos que se trata de Ignacio Rodríguez, popularmente “Mapurite”, amigo y cantante de la música llanera desde que era niño, nativo de El Tigre y donde ha seguido los pasos de aquellos primeros jerarcas de la canción venezolana en esta ciudad, estirpe que todavía muy bien representa Teresita Piñero.

- ¿Qué hace, por ahí, valecito?, es la pregunta necesaria, después que se sienta sobre un ramo de alcornoco gacho.

- Es que aproveché un espacito del tiempo, para salir a sabanear unas canciones de mi nuevo disco “Como Bendición De Madre”, que desde ayer tarde se me desgaritaron y se quieren andar promocionando solas, realengas, toditas andan así, como en efecto se llama el trabajo discográfico.

- No hombre, déjelas que sigan su camino diciendo lo tienen que decir, entusiasmándole el corazón a los que las escuchan y calentando el oído a quienes les gusta el pasaje enguayabado, el golpe jocoso, el joropo reventón en los que se dicen las cuatro verdades de la vida. No tema si todas andan en tropel, eso quiere decir que no tienen desperdicio y a la que el oyente le tire el lazo al paso del rebaño, esa será la mejor, hay para todos, como racimo de cambur maduro guindado de una mata a la intemperie de los pájaros.

- Lo que pasa, es que yo quería que fueran entrando en hilo por la puerta del corral de la promoción, primero “Como Bendición De Madre”, que es de Rafael Quintana y después “Lo Mejor Es Que Me Vaya” que es de Andrés Pulido. Pero ya ve, se han soltado y a veces, sin barajustarse mucho, suena “El Golpe Del Mapurite” que es de Alcides Pérez; otro día “Criollo Como El Bahareque”, que es de Edgar Cárima o “Realidades De La Vida” que es de Andrés Pulido; y cuando uno menos piensa, después del canto de gallo, bien de mañanita, uno se despierta colando café con “Jardinero De Tu Amor” que es de José Gregorio Mogollón y cuando se ha echado unos palos, nada mejor que “Corazón De Hierro Y Yeso” que es de Cheo Roldán.

- Caracha, coplero, pero deje esas “bichas” regadas. Antes de grabarlas eran suyas. Ahora son del pueblo. Esas van como las semillas al viento, son las mensajeras de buena siembra para su voz.

- Y más si sabemos que esas melodías vienen tejidas por la maestría instrumental del grupo Imagen Llanera, en el que Jhonny Zamora se apoya el arpa en el hombro; Luis Machado con el cuatro en el pecho; Miguel Rodríguez cascabeleando los capachos y José Ángel Zamora, registrando los aceros del bajo. Es más, y después de cuatro años sin verlo con algo nuevo por estos predios, nada mejor que “Una Bendición De Madre” para reafirmar sobre el territorio venezolano que a usted le sobra casta y que el llano necesita de sus canciones regadas, y acopladas, así como están en este disco, para ratificar que la Mesa de Guanipa pare artistas que crecen y crecen, demostrando calidad a través del tiempo.

- Ahí le dije: pasé adelante, que mi rancho es un criollo bahareque, y aunque a usted lo llamen “Mapurite” ya sabemos que es un gallo para cantar y su límite es el cielo y su tarima, toda esa tierra extendida como una inmensa palma de mano en la que se hace inmortal el canto de los hombres de buena voluntad. Enhorabuena.

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